viernes, 8 de mayo de 2026

8 MAYO. REINA DEL SANTO ROSARIO DE POMPEYA


La Fiesta de la Virgen del Rosario de Pompeya se celebra cada 8 de mayo en honor de la advocación mariana de la Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya, uno de los grandes centros mundiales de devoción al Rosario.
La historia está muy unida a la figura de San Bartolo Longo. Su vida fue sorprendente:
Nació en el sur de Italia en el siglo XIX.
Durante su juventud, mientras estudiaba Derecho en Nápoles, se alejó de la fe y llegó a involucrarse en ambientes anticlericales y espiritistas.
Sufrió una profunda crisis interior y espiritual.
Gracias a amigos creyentes y a un sacerdote dominico, volvió al cristianismo y encontró una gran paz en el rezo del Rosario.
Se cuenta que un día oyó interiormente una frase decisiva:
“Quien propaga el Rosario se salva”.
Eso marcó su vida. Llegó al valle de Pompeya, que entonces era una zona pobre y muy abandonada, y comenzó a enseñar el catecismo y el Rosario a los campesinos.
Poco después consiguió una antigua imagen de la Virgen del Rosario, bastante deteriorada. Esa imagen fue llevada a Pompeya en un carro humilde en 1875. A partir de entonces empezó a crecer la devoción popular y comenzaron a atribuirse conversiones y favores.
Con el tiempo se levantó el gran Santuario, hoy conocido como Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. Allí se conserva la famosa imagen de la Virgen con el Niño Jesús entregando el Rosario a Santo Domingo de Guzmán y a Santa Catalina de Siena.
El 8 de mayo es especialmente famoso por la “Súplica a la Virgen de Pompeya”, una oración compuesta por San Bartolo Longo que se reza solemnemente al mediodía. También se repite el primer domingo de octubre.

Varios papas han tenido gran devoción a Pompeya. Entre ellos:
San Juan Pablo II visitó el santuario dos veces.
Papa Benedicto XVI también peregrinó allí.
Papa Francisco ha enviado numerosos mensajes de afecto y apoyo al santuario.
Hoy, 8 de mayo de 2026, el Papa Leon XIV visita este Santuario en el primer aniversario de su elección papal.

La devoción une dos recuerdos muy distintos del lugar de Pompeya: por un lado las ruinas de la antigua ciudad pagana destruida por el Vesubio, y por otro una gran historia de renovación espiritual y esperanza cristiana nacida siglos después.

La Súplica a la Reina del Santo Rosario de Pompeya fue escrita en 1883 por San Bartolo Longo. Hoy en día, recitado solemnemente dos veces al año, a las 12 del mediodía del 8 de mayo y el primer domingo de octubre, atrae a miles de peregrinos de toda Italia y del extranjero, que en estas ocasiones se reúnen frente a la fachada del Santuario para participar en su recital coral. La Súplica fue compuesta por Longo como adhesión a la invitación que, en su primera encíclica sobre el Rosario, el Papa León XIII había hecho a los católicos, a un compromiso espiritual encaminado a afrontar los males de la sociedad.

De hecho, el 1 de septiembre de 1883 se publicó la encíclica Supremi apostolatus officio, con la que el Papa señalaba el rezo del Rosario como un instrumento seguro para alcanzar el bien espiritual de la sociedad y de la Iglesia, atribulada por "graves calamidades". A San Bartolo Longo, que en aquel momento se ocupaba de erigir el templo a la Virgen del Rosario y de difundir su devoción por el mundo, le parecía que la palabra del Papa constituía una especie de imprimatur para toda su actividad. El 23 de septiembre envió un telegrama al Santo Padre para darle las gracias por haber publicado la encíclica sobre el Rosario, que sería un estímulo para celebrar la próxima fiesta de octubre y continuar con mayor presteza la construcción del Santuario del Rosario, cuya obra la Virgen acompañó con incesantes maravillas. La difusión del culto mariano alcanzó su apogeo en esos años gracias también a la Súplica. Las preocupaciones y exhortaciones expresadas en la encíclica de León XIII del mismo año y las reflexiones personales del Santo encontraron así expresión adecuada en la "Súplica a la poderosa Reina del Santísimo Rosario", que fue recitada por primera vez el día de la fiesta de octubre, celebrada el 14 de ese mes. 
El 8 de mayo de 1915 la oración entró en el Vaticano: a las 12,00 horas, Benedicto XV, entusiasta admirador del Fundador y de la Obra pompeyana, y los dignatarios vaticanos la recitaron en la Capilla Paulina. Tradición que continuó con los pontífices posteriores. 
La oración ha sido traducida a decenas de idiomas: del inglés al ruso, del armenio al chino, del urdu al maltés, al tamil, etc. Es una oración universal: el Santo tenía razón al llamarla la Hora del Mundo. 
Al mismo tiempo, en diferentes partes de la tierra, de Nueva York a Buenos Aires, de Toronto a Sydney, de Johannesburgo a Caracas, de hecho, millones de fieles se reúnen para recitarlo.

Relación de la devoción a la Virgen del Rosario de Pompeya y el Santo Padre Pío:

La historia de la rosa de Padre Pío de Pietrelcina vinculada a Pompeya es una de las tradiciones más queridas por los devotos del santo.
Padre Pío de Pietrelcina tenía una profunda devoción a la Virgen del Rosario de Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya. Rezaba continuamente el Rosario —quienes convivían con él decían que llevaba siempre el rosario entre las manos— y sentía gran cercanía espiritual con la obra iniciada por Bartolo Longo.
Poco antes de morir, el 23 de septiembre de 1968, ocurrió el episodio de la rosa. Según el relato conservado por los frailes y por el santuario:
Padre Pío estaba ya muy enfermo y debilitado.
Recibió unas rosas de unos fieles.
Tomó una de ellas y pidió que fuese llevada como homenaje ante la Virgen de Pompeya.
La flor fue enviada al Santuario como signo de amor y despedida filial a la Virgen del Rosario.
Lo que hizo especialmente famosa a aquella rosa fue que, después de llegar a Pompeya, se conservó durante muchísimo tiempo casi intacta y fresca de manera considerada extraordinaria por muchos devotos. La rosa terminó siendo guardada como reliquia vinculada al santo.
La historia tiene además un fuerte simbolismo espiritual:
el Rosario fue una de las grandes devociones de Padre Pío;
Pompeya es uno de los principales Santuarios del Rosario;
y aquella rosa se interpretó como el último saludo del fraile a la Virgen antes de su muerte.
Padre Pío de Pietrelcina murió el 23 de septiembre de 1968, pocos días después de aquel gesto. Muchos peregrinos que visitan el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Pompeya recuerdan todavía esa historia como una expresión de la ternura mariana del santo.

Según diversos estudios y recopilaciones sobre el epistolario de Padre Pío de Pietrelcina, él recomendó explícitamente las llamadas “Tres Novenas” a la Virgen de Pompeya más de 25 veces en sus cartas espirituales. 

Estas “Tres Novenas” son la famosa novena de 54 días de la Virgen del Rosario de Pompeya:
27 días de petición,
seguidos de 27 días de acción de gracias.
Padre Pío tenía una confianza enorme en esta práctica y la aconsejaba especialmente en casos difíciles o considerados desesperados. También insistía muchísimo en el rezo diario del Rosario.
En algunos textos sobre su espiritualidad se dice incluso que:
“Depositaba una confianza inquebrantable en la eficacia de las Tres Novenas”.
Y en su diario espiritual de 1929 aparecen entre sus devociones habituales las novenas a la Virgen de Pompeya.

SÚPLICA A LA VIRGEN DEL ROSARIO DE POMPEYA QUE SE REZA 2 DIAS AL AÑO, EL 8 DE MAYO Y EL PRIMER DOMINGO DE OCTUBRE. (pincha el siguiente enlace)

NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO DE POMPEYA QUE REZABA EL SANTO PADRE PÍO: (pincha el siguiente enlace)


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