viernes, 5 de agosto de 2022

LA TRANSVERBERACIÓN DE SAN PÍO DE PIETRELCINA


La tarde del 5 de agosto de 1918, el Padre Pío, estando en el confesionario confesando a los muchachos, recibió la gracia de la transverberación.
El 21 de agosto de ese mismo año le relataba por obediencia a su director espiritual lo siguiente:

"No soy capaz de describirle lo que tuvo lugar en este período de tan intenso martirio. Estaba confesando a nuestros muchachos la tarde del cinco, cuando de golpe me aterrorizó la vista de un personaje celeste, que se me presenta ante los ojos de la inteligencia. Tenía en la mano una especie de arnés, semejante a una larguísima lámina de hierro con una punta bien afilada, y parecía que de esa punta saliera fuego.

Ver todo esto y observar que dicho personaje arrojaba con toda violencia el dicho arnés en el alma, fue todo uno. Emití con dificultad un lamento, me sentía morir. Le dije al muchacho que se retirara porque me sentía mal y no tenía fuerzas para continuar.

Este martirio duró, sin interrupción, hasta la mañana del día siete. Lo que yo sufrí en este luctuoso período no sabría expresarlo. Veía que hasta las entrañas quedaban desgarradas y estiradas tras aquel arnés, y que todo era pasado a hierro y fuego. Desde aquel día yo estoy herido de muerte. Siento en lo más íntimo del alma una herida que está siempre abierta y que me tiene en ansias continuamente.

¿No es éste un nuevo castigo que me inflige la justicia divina? Juzgue usted cuánta verdad hay en esta afirmación y si no tengo todos los motivos para temer y vivir en una angustia extrema."

(21 de agosto de 1918, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 1061)



El Padre Pío pensó que era un castigo divino, pero la respuesta de su director fue contundente: "Todo lo que ocurre en ti es efecto del amor, es prueba, es vocación a corredimir y, por tanto, es fuente de gloria."

A través de la transverberación del 5 de agosto de 1918 y días después en septiembre de ese mismo año, recibiendo los estigmas visibles, el Señor quiso asociar al Padre Pío a su Pasión, hasta el último día de su vida terrena. 
Él siempre correspondió a estas gracias por medio del misterio insondable de vida que fue su respuesta a la santidad, como cantamos en nuestro Himno cada mes.

Transverberación (del latín: transverberatĭo, que significa "traspasar"​) es una experiencia mística que ha sido descrito como un fenómeno en el cual la persona que logra una unión íntima con Dios, siente traspasado el corazón por un fuego sobrenatural. El ejemplo más conocido es de Santa Teresa de Jesús.

San Juan de la Cruz en Llama de amor viva, canción 2ª, habla de la merced del dardo, y todos los estudiosos coinciden que está hablando de Santa Teresa de Jesús, de cuyos labios puede haber escuchado esa gracia sufrida por ella. Reproducimos aquí el texto seleccionado:


"¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado."


Pocas almas llegan a tanto como esto, dice San Juan de la Cruz, "mas algunas han llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus hijos, dando Dios la riqueza y valor a las cabezas en las primicias del espíritu según la mayor o menor sucesión que había de tener su doctrina y espíritu"


Padre Pío pasó ese 5 de agosto de 1918 a formar parte de esos otros muchos santos a los que Dios bendijo con este fenómeno místico, como: San Francisco de Asís, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, Santa Teresita de Lisieux, San Felipe Neri, San Francisco de sales, entre otros.

Damos gracias a Dios por esta bendición para la Iglesia y pedimos a San Pio de Pietrelcina que ruegue por nosotros y por todos sus Grupos de Oración. 







jueves, 7 de julio de 2022

MES DE JULIO. NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

Por la señal, etc. Acto de contrición

ORACIÓN PREPARATORIA: 
¡Oh Virgen María, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado Escapulario! Te suplico por lo que su Majestad te ha engrandecido, escogiéndote para verdadera Madre suya, me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y lo que en esta Novena especialmente pido, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma, que yo Señora para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos para alabarte dignamente, y uniendo con sus afectos mis voces te saludo una y mil veces diciendo: Dios te salve, María, etc. (se recitarán tres Avemarías) 
DIA PRIMERO:
¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que fuiste figurada en aquella Nubecilla que el grande Profeta de Dios Elías, vio levantarse del mar y que con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús para remedio universal de nuestras almas! Ruégote Señora me alcances de Su Majestad copiosas lluvias de auxilios para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, y que sirviéndote con perfección en esta vida, merezca gozarle en la eterna y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido, que así Señora te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc. 
(Ahora se levanta el corazón a Dios y se pide por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la gracia que se intenta conseguir en esta Novena)

V. Ruega por nosotros Santísima Virgen del Carmen.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN FINAL: Oh, Dios, que hermoseaste la Orden del Carmen con el título especial de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos benigno, que amparados con la protección de aquella cuya conmemoración celebramos, merezcamos llegar a los gozos eternos de la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DÍA SEGUNDO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándoles con las luces de tu enseñanza y ejemplo, de que dichosamente gozaron! Ruégote Señora, me asistas con especialidad, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús, luz para conocer mis culpas y llorarlas, lo que debo ejecutar para con toda perfección servirle y que mi trato y conversación sea siempre para su mayor honra, gloria y edificación de mis prójimos y al presente consiga lo que en esta Novena, por tu intercesión, especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DÍA TERCERO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste a admitir piadosa con singular amor el obsequio de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que te dedicaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos y devotos a darte culto y alabanza! Ruégote Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de virtudes, donde su Majestad habite siempre, de mí alabado, amado y adorado, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno y al presente consiga lo que en esta Novena, por tu intercesión, especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, etc.

DIA CUARTO:

¡Oh Virgen del Carmen,  María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas, los honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con este singular favor su confianza para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones y empeñándoles el procurar imitar tus excelentes virtudes! Ruégote Señora me mires como amorosa Madre y me alcances le imite yo, de modo que dignamente goce el nombre de hijo tuyo y que mi nombre sea escrito en el libro de la predestinación con los de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo, y al presente consiga lo que por su intercesión especialmente le pido, que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DÍA QUINTO: 

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Orden del Carmen, mostrando el singular amor con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su Instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu Hijo Jesús, la repentina muerte con que castigó a dos que especialmente la contradecían! Ruégote Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo para que con quietud y paz me emplee siempre fervoroso en el servicio de Dios y tuyo, y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA SEXTO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del sagrado Escapulario vinculando en él tantas gracias y favores para los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir mostrando que son tus hijos e imitar tus virtudes! Ruégote Señora, me alcances lo ejecute yo así siempre y señalándome en servirte con amoroso obsequio, merezca lograr los frutos de esta santa devoción y me muestre agradecido a favor tan singular y al presente, consiga de la Majestad de Dios, lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA SEPTIMO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que diste en tu santo Escapulario a los que devotamente lo visten un finísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros! Ruégote Señora, me sea mi defensa poderosa en esta mortal vida, para que en todas las tribulaciones y riesgos halle la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo, y al presente, me alcances de tu bendito Hijo Jesús, lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA OCTAVO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que ofreciste tu especial asistencia en la hora de la muerte a los que devotamente visten tu sagrado Escapulario, para que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y liberarse de las penas del infierno! Ruégote Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera y perfecta penitencia y contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya a segura a la felicidad eterna de la gloria, y al presente consiga de Su Divina Majestad lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA NOVENO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que extendiendo tu amor a favorecer a los Carmelitas aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo Escapulario, consuelas sus almas cuando están en el Purgatorio y con tus ruegos consigues salgan de aquellas penas cuanto antes para ir a gozar de Dios en la gloria. Ruégote Señora, me alcances de su Majestad cumpla yo con las obligaciones del cristiano y con la devoción de tu santo Escapulario, de tal modo que logre este singularísimo favor y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido, que así Señora te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

sábado, 25 de junio de 2022

LA DEVOCIÓN DE PADRE PÍO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Padre Pío a sus hijos espirituales les enseñaba a amar a María y saludarla en sus imágenes, diciéndoles: “Te saludo, oh María, saluda de mi parte a Jesús”. 

En sus cartas solía comenzar diciendo: “Jesús y María sean siempre con vosotros y con todos los que los aman con puro corazón."

“Que Jesús y María te conforten y te ayuden”. “Quisiera volar para decir a todas las criaturas que amen a Jesús y María”. “Que Jesús y María reinen en tu corazón y en tu familia”. “Que Jesús y María estén siempre con vosotros y os liberen de todo mal y os consuelen en todas vuestras aflicciones”.

En su habitación tenía una imagen grande de la Virgen que colgaba de la pared a los pies de su cama y mirándola, se dormía como un niño que espera el beso de su madre antes de dormir.

Según el padre Rosario da Aliminusa, el padre Pío era la personificación de la oración. Era un hombre de oración permanente. 

En los pasillos del convento siempre estaba con el rosario en la mano y por las noches, en que casi no dormía, las pasaba también rezando el rosario.

Afirma el padre Tarsicio Zullo que una vez le preguntó al padre Pío cuántos rosarios rezaba cada día y le dijo: Si las cosas van mal, unos 30 rosarios.

Dos días antes de morir, a quien le pedía que le dijera algo, respondía: Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten el rosario y recítenlo siempre y recítenlo cuanto más puedan

Una tarde, al ir a acostarse, no encontraba su rosario para rezarlo durante las horas de descanso. Entonces le pidió ayuda al padre Honorato, diciéndole: Dame el arma.

En una oportunidad lo visitó el obispo monseñor Pablo Corta con un oficial del ejercito. El obispo le pidió, bromeando, un billete de entrada al paraíso para el militar y el padre Pío, sonriente, le dijo: sí, sí, para entrar al paraíso es preciso contar con el billete de acceso a María Santísima. Le alargó un rosario y le dijo: Este es el billete para entrar en el paraíso, rézalo.

El padre Eusebio Notte manifestó: Una vez en que me encontraba en su celda con otros hermanos, sonó la campana para ir a rezar el rosario. Los otros hermanos fueron, pero yo me quedé.

Me preguntó por qué no iba y le respondí que aquel día me sentía dispensado, porque había rezado tres rosarios. Y él me dijo: “Yo he rezado cuarenta y si pudiera caminar, iría”

Cuando por parte de algunos católicos, e incluso sacerdotes, se ponían en duda algunos privilegios de la Virgen como su virginidad, su inmaculada concepción o su misión mediadora, el padre Pío sufría de verdad y expresaba su opinión de modo fuerte y rudo.

Cuatro días antes de su muerte le regalaron un arreglo floral por el 50 aniversario de sus llagas. Tomó una rosa y se la entregó a un hijo espiritual con el encargo de llevarla a la Virgen de Pompeya. Aquella rosa, a diferencia de otras, no se marchitó. 

El 23 de setiembre, día de su muerte, el prelado del santuario, monseñor Aurelio Signora, viéndola fresca y perfumada, la colocó entre los recuerdos más queridos del santuario.

A veces repetía: Quisiera tener una voz potente para invitar a todos los pecadores del mundo a amar a la Virgen. Pero como eso no está en mi poder, pediré a mi angelito a cumplir por mí ese oficio.

Del libro: Padre Pío estigmatizado del siglo XX. del P. Angel Peña O.A.R.