jueves, 7 de julio de 2022

MES DE JULIO. NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

Por la señal, etc. Acto de contrición

ORACIÓN PREPARATORIA: 
¡Oh Virgen María, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado Escapulario! Te suplico por lo que su Majestad te ha engrandecido, escogiéndote para verdadera Madre suya, me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y lo que en esta Novena especialmente pido, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma, que yo Señora para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos para alabarte dignamente, y uniendo con sus afectos mis voces te saludo una y mil veces diciendo: Dios te salve, María, etc. (se recitarán tres Avemarías) 
DIA PRIMERO:
¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que fuiste figurada en aquella Nubecilla que el grande Profeta de Dios Elías, vio levantarse del mar y que con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús para remedio universal de nuestras almas! Ruégote Señora me alcances de Su Majestad copiosas lluvias de auxilios para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, y que sirviéndote con perfección en esta vida, merezca gozarle en la eterna y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido, que así Señora te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc. 
(Ahora se levanta el corazón a Dios y se pide por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la gracia que se intenta conseguir en esta Novena)

V. Ruega por nosotros Santísima Virgen del Carmen.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN FINAL: Oh, Dios, que hermoseaste la Orden del Carmen con el título especial de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos benigno, que amparados con la protección de aquella cuya conmemoración celebramos, merezcamos llegar a los gozos eternos de la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DÍA SEGUNDO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándoles con las luces de tu enseñanza y ejemplo, de que dichosamente gozaron! Ruégote Señora, me asistas con especialidad, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús, luz para conocer mis culpas y llorarlas, lo que debo ejecutar para con toda perfección servirle y que mi trato y conversación sea siempre para su mayor honra, gloria y edificación de mis prójimos y al presente consiga lo que en esta Novena, por tu intercesión, especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DÍA TERCERO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste a admitir piadosa con singular amor el obsequio de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que te dedicaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos y devotos a darte culto y alabanza! Ruégote Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de virtudes, donde su Majestad habite siempre, de mí alabado, amado y adorado, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno y al presente consiga lo que en esta Novena, por tu intercesión, especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, etc.

DIA CUARTO:

¡Oh Virgen del Carmen,  María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas, los honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con este singular favor su confianza para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones y empeñándoles el procurar imitar tus excelentes virtudes! Ruégote Señora me mires como amorosa Madre y me alcances le imite yo, de modo que dignamente goce el nombre de hijo tuyo y que mi nombre sea escrito en el libro de la predestinación con los de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo, y al presente consiga lo que por su intercesión especialmente le pido, que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DÍA QUINTO: 

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Orden del Carmen, mostrando el singular amor con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su Instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu Hijo Jesús, la repentina muerte con que castigó a dos que especialmente la contradecían! Ruégote Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo para que con quietud y paz me emplee siempre fervoroso en el servicio de Dios y tuyo, y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA SEXTO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del sagrado Escapulario vinculando en él tantas gracias y favores para los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir mostrando que son tus hijos e imitar tus virtudes! Ruégote Señora, me alcances lo ejecute yo así siempre y señalándome en servirte con amoroso obsequio, merezca lograr los frutos de esta santa devoción y me muestre agradecido a favor tan singular y al presente, consiga de la Majestad de Dios, lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA SEPTIMO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que diste en tu santo Escapulario a los que devotamente lo visten un finísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros! Ruégote Señora, me sea mi defensa poderosa en esta mortal vida, para que en todas las tribulaciones y riesgos halle la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo, y al presente, me alcances de tu bendito Hijo Jesús, lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA OCTAVO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que ofreciste tu especial asistencia en la hora de la muerte a los que devotamente visten tu sagrado Escapulario, para que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y liberarse de las penas del infierno! Ruégote Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera y perfecta penitencia y contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya a segura a la felicidad eterna de la gloria, y al presente consiga de Su Divina Majestad lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA NOVENO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que extendiendo tu amor a favorecer a los Carmelitas aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo Escapulario, consuelas sus almas cuando están en el Purgatorio y con tus ruegos consigues salgan de aquellas penas cuanto antes para ir a gozar de Dios en la gloria. Ruégote Señora, me alcances de su Majestad cumpla yo con las obligaciones del cristiano y con la devoción de tu santo Escapulario, de tal modo que logre este singularísimo favor y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido, que así Señora te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

sábado, 25 de junio de 2022

LA DEVOCIÓN DE PADRE PÍO A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Padre Pío a sus hijos espirituales les enseñaba a amar a María y saludarla en sus imágenes, diciéndoles: “Te saludo, oh María, saluda de mi parte a Jesús”. 

En sus cartas solía comenzar diciendo: “Jesús y María sean siempre con vosotros y con todos los que los aman con puro corazón."

“Que Jesús y María te conforten y te ayuden”. “Quisiera volar para decir a todas las criaturas que amen a Jesús y María”. “Que Jesús y María reinen en tu corazón y en tu familia”. “Que Jesús y María estén siempre con vosotros y os liberen de todo mal y os consuelen en todas vuestras aflicciones”.

En su habitación tenía una imagen grande de la Virgen que colgaba de la pared a los pies de su cama y mirándola, se dormía como un niño que espera el beso de su madre antes de dormir.

Según el padre Rosario da Aliminusa, el padre Pío era la personificación de la oración. Era un hombre de oración permanente. 

En los pasillos del convento siempre estaba con el rosario en la mano y por las noches, en que casi no dormía, las pasaba también rezando el rosario.

Afirma el padre Tarsicio Zullo que una vez le preguntó al padre Pío cuántos rosarios rezaba cada día y le dijo: Si las cosas van mal, unos 30 rosarios.

Dos días antes de morir, a quien le pedía que le dijera algo, respondía: Amen a la Virgen y háganla amar. Reciten el rosario y recítenlo siempre y recítenlo cuanto más puedan

Una tarde, al ir a acostarse, no encontraba su rosario para rezarlo durante las horas de descanso. Entonces le pidió ayuda al padre Honorato, diciéndole: Dame el arma.

En una oportunidad lo visitó el obispo monseñor Pablo Corta con un oficial del ejercito. El obispo le pidió, bromeando, un billete de entrada al paraíso para el militar y el padre Pío, sonriente, le dijo: sí, sí, para entrar al paraíso es preciso contar con el billete de acceso a María Santísima. Le alargó un rosario y le dijo: Este es el billete para entrar en el paraíso, rézalo.

El padre Eusebio Notte manifestó: Una vez en que me encontraba en su celda con otros hermanos, sonó la campana para ir a rezar el rosario. Los otros hermanos fueron, pero yo me quedé.

Me preguntó por qué no iba y le respondí que aquel día me sentía dispensado, porque había rezado tres rosarios. Y él me dijo: “Yo he rezado cuarenta y si pudiera caminar, iría”

Cuando por parte de algunos católicos, e incluso sacerdotes, se ponían en duda algunos privilegios de la Virgen como su virginidad, su inmaculada concepción o su misión mediadora, el padre Pío sufría de verdad y expresaba su opinión de modo fuerte y rudo.

Cuatro días antes de su muerte le regalaron un arreglo floral por el 50 aniversario de sus llagas. Tomó una rosa y se la entregó a un hijo espiritual con el encargo de llevarla a la Virgen de Pompeya. Aquella rosa, a diferencia de otras, no se marchitó. 

El 23 de setiembre, día de su muerte, el prelado del santuario, monseñor Aurelio Signora, viéndola fresca y perfumada, la colocó entre los recuerdos más queridos del santuario.

A veces repetía: Quisiera tener una voz potente para invitar a todos los pecadores del mundo a amar a la Virgen. Pero como eso no está en mi poder, pediré a mi angelito a cumplir por mí ese oficio.

Del libro: Padre Pío estigmatizado del siglo XX. del P. Angel Peña O.A.R.

lunes, 20 de junio de 2022

MES DEL CORAZÓN DE JESUS

Mes dedicado al Sagrado Corazón de Jesús.

Una devoción que ha existido desde los primeros tiempos de la Iglesia, desde que se meditaba en el costado y el Corazón abierto de Jesús, de donde salió sangre y agua. De ese Corazón nació la Iglesia, y por ese Corazón se abrieron las puertas del cielo.

El 16 de junio de 1675, Jesús se le apareció a Santa Margarita María de Alacoque, y le mostró su Corazón rodeado de llamas de amor, coronado de espinas, con una herida abierta de la cual brotaba sangre y del interior del mismo salía una cruz.

Santa Margarita escuchó al Señor decir: “He aquí el Corazón que tanto ha amado a los hombres, y en cambio, de la mayor parte de los hombres recibo ingratitud, irreverencia y desprecio”. Jesús le  pidió a santa Margarita, que la fiesta de su Sagrado Corazón se celebre cada año el viernes siguiente a Corpus Christi, en preparación por la ingratitud de los hombres ante su sacrificio redentor en la Cruz.

Esta correspondencia de amor la demostraron los santos quienes siempre trataban a través de sus obras, palabras e incluso el mismo sufrimiento, unirse cada vez más a Jesús. 

Muchos santos como San Pío de Pietrelcina tuvieron especial devoción por el Sagrado Corazón de Jesús.

Santo Padre Pio de Pietrelcina es uno de los más grandes devotos del Sagrado Corazón de Jesús...Uno de los momentos cruciales de su Vida se trata de una de las primeras apariciones que tuvo de Jesús:

Francesco tiene cinco o seis años y es sorprendido en ruego en el pequeño templo del Burgo Castillo, cuando ve aparecer un extraño personaje cerca del altar.

Es el Sagrado Corazón de Jesús que lo mira colmado de cariño, haciéndole seña para que se acercase...

Francesco se dirige lentamente hacia de Él. Sus ojos inocentes y puros se encuentran con los de Jesús. Francesco se arrodilla delante, mientras que Jesús lo bendice poniéndole delicadamente su mano sobre la cabeza.

En este momento íntimo y conmovedor de su infancia, en su corazón es instalado el germen de aquella contemplación divina y puro Amor.

De ahora en adelante Francesco Forgione vivirá todo para Jesús.

El amor al Sacratísimo Corazón de Jesús que cultivó el Padre Pío fue inmenso. Su corazón palpitó siempre al unísono con el de Jesús, hasta «fundirse» con él.

El 18 de abril de 1912, el venerado Padre describió este fenómeno místico a su confesor, el padre Agustín de San Marco in Lamis: «Terminada la misa, me entretuve con Jesús para la acción de gracias. ¡Qué suave fue el coloquio que tuve con el paraíso aquella mañana! Fue tal que, aun queriendo decirlo todo, no lo conseguiría; sucedieron cosas que no es posible expresarlas en lenguaje humano sin que pierdan su sentido profundo y celestial. El Corazón de Jesús y el mío, permítame la expresión, se fundieron. No eran ya dos corazones que latían, sino uno solo. Mi corazón había desaparecido, como una gota de agua que se pierde en el mar. Jesús era el paraíso, el rey. La alegría en mí era tan intensa y profunda que no era capaz de más; las lágrimas más deliciosas me llenaban el rostro» (Epist. I,273).

En los momentos en los que el sufrimiento era en él más agudo, el Padre Pío saboreaba delicias indescriptibles que tenían, como única fuente, el Corazón Sacratísimo de Jesús.

En relación a esto, escribía al padre Benedicto de San Marco in Lamis: «Jesús no deja, de cuando en cuando, de endulzar mis sufrimientos de otro modo: hablándome al corazón. Oh sí, padre mío, ¡qué bueno es Jesús conmigo! Qué momentos tan preciosos son éstos; es una felicidad que no sé a qué compararla; es una felicidad que el Señor me hace gustar casi exclusivamente en los sufrimientos. En estos momentos, más que en ningún otro, todo lo del mundo me hastía y me pesa, nada deseo fuera de amar y sufrir. Sí, padre mío, también en medio de tantos sufrimientos soy feliz, porque me parece sentir que mi corazón palpita con el de Jesús» (Epist. I,197).

El 13 de agosto de 1912, viernes, en la iglesia, mientras la acción de gracias de la santa misa, el Padre Pío sintió que «le herían el corazón con un dardo de fuego tan vivo y ardiente» que creyó morir. Al comunicar este fenómeno al padre Agustín, escribió: «Me faltan las palabras apropiadas para hacerle comprender la intensidad de esta llama: soy absolutamente incapaz de expresarlo. ¿Me cree? El alma, víctima de estos consuelos, se vuelve muda. Me parecía que una fuerza invisible me sumergía totalmente en el fuego... Dios mío, ¡qué fuego!, ¡qué dulzura!» (Epist. I,300).

En el corazón del Padre Pío, mejor, «en una parte del mismo», se había formado una llaga mística que hizo prorrumpir en lamentos al afortunado enfermo: «¿Quién, entre los mortales, podrá imaginar hasta qué punto es profunda la herida que se me ha abierto en la parte del corazón?» (Epist. I,641).

Al venerado Padre, «enfermo de corazón», sólo le faltaba el «sello del amor»: la llaga física en el corazón. Y también se le concedió ésta, el mes de diciembre de 1918. El día 20 comunicó al padre Benedicto: «Desde hace unos días noto en mí algo parecido a una lanza de hierro que se alarga, en línea transversal, desde la parte baja del corazón hasta debajo de la espalda, en el lado derecho. Me produce un dolor agudísimo y no me deja un momento de descanso. ¿Qué es esto? (Epist. I,1106).

Era el fenómeno de la transverberación física de su corazón. La herida debió dividir en dos el corazón, de parte a parte, comenzando por la izquierda (abajo) y llegando hasta la derecha (arriba).

(Tomado de LA VIDA DEVOTA DEL PADRE PÍO, de Gerardo di Flumeri)

Quisiera terminar mencionando el gran amor con el cual el Padre Pío oraba por las personas. Muchísimas personas acudían a él pidiendo oraciones para que intercediera por ellos por alguna cosa concreta o para que se pudiera producir algún tipo de milagro. Y siempre que iba a interceder por alguien lo hacía a través de la oración conocida como la Novena eficaz del Sagrado Corazón de Jesús de Santa Margarita María de Alacoque a través de esta oración pronunciada por el Padre Pío, miles de personas experimentaron gracias impresionantes. 

A través de esta oración pidamos a Dios la gracia de amar, honrar y venerar al Sagrado Corazón de Jesús del cual solo brota amor para nosotros y que por intercesión del Padre Pío nuestra vida toda aspire a la unión con Jesús, para no querer sino lo que Él quiere, unión de amor, unión de corazón, de espíritu, de obra, uniéndonos a lo que Él hace en nosotros.

Oración al Sagrado Corazón de Jesús:

I.- ¡Oh, Jesús mío!, que dijiste: “En verdad les digo, pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá!”.

He aquí que, confiando en tus santas palabras, yo llamo, busco, y pido la gracia……

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

II.- ¡Oh, Jesús mío!, que dijiste: “En verdad les digo, pasarán los cielos y la tierra pero mis palabras jamás pasarán”

He ahí que yo, confiando en lo infalible de tus santas palabras pido la gracia……

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús,  en Vos confío.

III.- ¡Oh, Jesús mío!, que dijiste: “En verdad les digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi Nombre, se les concederá”.

He ahí que yo, al Padre Eterno y en tu nombre pido la gracia…….

Padre Nuestro, Avemaría y Gloria.

Sagrado Corazón de Jesús,  en Vos confío.

¡Oh, Sagrado Corazón de Jesús, el cual es imposible no sentir compasión por los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos las gracias que pedimos en nombre del Inmaculado Corazón de María, nuestra tierna Madre, San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros. Amén.