Historia: Santiago en España.
Sabemos que después de Pentecostés el apóstol Santiago se dedicó a la evangelización de España. Autores de la categoría de Tertuliano, San Jerónimo, San Isidoro, San Braulio, avalan ese hecho histórico.
A finales del año 39, Santiago se encontraba en Zaragoza, donde había conseguido convertir ocho familias. Pero no estaba logrando avanzar más en su apostolado. Tentado por el desánimo, fue a rezar a orillas del río Ebro.
Historia: Aparición de la Virgen dejando el Pilar.
La noche del 1 al 2 de enero del año 40, sobre las doce de la noche, encontrándose el apóstol Santiago en oración a orillas del Ebro, una intensa luminosidad misteriosa fue disipando la oscuridad nocturna de aquel sitio y se hizo presente y visible la Virgen María, que a la sazón vivía en Jerusalén, posándose sobre una columna:
«Mira esta columna en que me asiento. Sabe que mi Hijo la ha enviado desde lo alto por manos de los ángeles. En este lugar la virtud del Altísimo obrará prodigios y milagros admirables por mi intercesión y reverencia a favor de aquellos que imploren mi auxilio en sus necesidades. La columna permanecerá en este lugar hasta el fin del mundo y nunca faltarán en esta ciudad fieles adoradores de Cristo».
Historia: Características del Pilar, dejado por la Virgen.
Se trata de una columna de jaspe rojizo, del que no existe parangón, de la altura de un hombre y de un palmo de diámetro.
Desde aquel lejano año 40 hasta nuestros dias, el Pilar, venerado por millones de personas, nunca ha cambiado de lugar y constituye el centro de la devoción pilarista.
Se observa una gran oquedad en el mismo, producida por miríadas de besos de los devotos de la Virgen.
Meditación: El simbolismo del Pilar.
El Pilar de Zaragoza, sobre el cual se apoya la bella imagen de Nuestra Señora, es un signo, una profecía y una promesa.
En la Sagrada Escritura la columna simboliza una parte esencial del Templo de Dios, que, además, brilla por su belleza propia. A los vencedores, el Apocalipsis les compara a las columnas del Templo. La Santísima Virgen es, sin duda, sublime columna en el Templo de Dios.
Además el Pilar podría tener estrecha relación con la Pasión de Cristo, según lo escrito por el poeta Aurelio Prudencio a finales del s. IV, quien refiriéndose al Pilar dice: "la Columna (atado) a la cual fue flagelado el Señor".
Tiene también un sentido profético el Pilar traído por la Virgen: la obra de evangelización llevada a cabo por Santiago sería asentada sobre una base firme, y al mismo tiempo, puesta en destaque. Así debe ser la fe de la raza hispana, seria y destemida, profunda y proclamada en público.
El Pilar contiene una promesa materna de protección a toda prueba. Ni las bombas pudieron con él. El Pilar simboliza así aquella piedra de Daniel, que el Señor cita en el Evangelio de San Mateo, contra la cual quien se tropieza es vencido.
Así siendo, el Pilar nos exhorta a una devoción más ardiente y constante a María Santísima, quien nos asegura su auxilio a fin de ser fieles a su Hijo Jesús en cualesquiera circunstancias.
Historia: El cojo de Calanda
El joven Miguel Juan Pellicer, natural de Calanda (Teruel), en el año 1637 se encontraba trabajando en casa de unos tíos en Castellón, cuando sufrió un accidente, cayendo de un caballo. La rueda del carro con que transportaba las gavillas de trigo pasó por encima de su pierna derecha, seccionándosela.
Miguel fue trasladado al Hospital de Valencia y, posteriormente, al Hospital Nuestra Señora de Gracia de Zaragoza, donde finalmente tuvieron que amputarle la pierna por debajo de la rodilla. La pierna la enterraron en el cementerio del hospital.
No pudiendo más trabajar, se dedicó a la mendicidad en la puerta de la basílica del Pilar. Todos los días ungía, con mucha fe, la parte que le quedaba sana de la pierna con aceite de una lámpara del camarín de la Virgen.
El 29 de marzo de 1640, cuando se encontraba durmiendo en su casa de Calanda junto con sus padres, soñó que la Virgen del Pilar se le aparecía y le restituía la pierna. En cuanto se despertó, percibió que el sueño era realidad y tenía su pierna de nuevo. Se creó un gran revuelo en todo el pueblo y sus alrededores, levantándose acta notarial, en la que se tomó declaración a varios vecinos de la localidad, así como al cirujano y al ayudante que le habían amputado la pierna años atrás.
Hasta hoy en día, el original de esta acta notarial se conserva en el Ayuntamiento de Zaragoza.
Se trata de un milagro único en la Historia este de ”resucitar" una pierna que llevaba enterrada casi tres años.
El Arzobispo de Zaragoza, D. Pedro Apaolaza, al año siguiente dictó un decreto declarando tal hecho como auténtico milagro.
Historia: Revolución Francesa
En 1808, las tropas revolucionarias de Napoleón Bonaparte invadieron España. Para acabar con la religión católica, se pretendía sustituir a la Virgen del Pilar por la llamada «diosa Razón».
Son especialmente conocidos los Sitios de Zaragoza y la heroica defensa de la ciudad frente a las tropas invasoras.
El general Palafox mandó colocar una imagen de la Virgen del Pilar en el estandarte que era besado por los aragoneses, quienes juraban fidelidad a la Virgen del Pilar.
El primer Sitio de Zaragoza supuso una dura humillación para las tropas del ejército más poderosos de Europa, que se vieron obligadas a retirarse de la ciudad.
En la fachada norte de la Basílica del Pilar todavía pueden observarse varios impactos y desconchones producidos por los cañonazos disparados desde el Arrabal.
Historia: Las tres bombas arrojadas durante la Guerra Civil
En la madrugada del 3 de agosto de 1936, un avión procedente del aeródromo de El Prat, en Barcelona, arrojó tres bombas sobre la Basílica del Pilar. Dos de ellas cayeron en el interior del templo, y los agujeros que dejaron todavía son visibles. La tercera cayó en la plaza y quedó incrustada en el pavimento, dispuesto entonces con adoquines, dejando una marca en forma de cruz.
Lo más impresionante es que ninguna de las tres bombas llegó a explotar.
La prensa de Barcelona y de otras ciudades, sometida entonces al control de las autoridades republicanas, se hizo eco del bombardeo y difundió la falsa noticia de que la Basílica del Pilar había sido destruida.
Por su parte, los periódicos zaragozanos Heraldo de Aragón y El Noticiero también informaron sobre este sacrílego bombardeo. En los días posteriores, se celebraron diversos actos de desagravio.
Dos de las tres bombas se conservan expuestas en el interior de la Basílica, junto al Camarín de la Virgen.
Historia: Coronación de la Virgen
La solemne coronación canónica pontificia de la Virgen del Pilar tuvo lugar el 20 de mayo de 1905 y marcó un hito en la historia de la devoción pilarista. La solemnidad del acontecimiento fue tal que, según se ha afirmado, ninguna pluma ha logrado transmitir plenamente la grandeza de aquel día.
La corona utilizada para la coronación de la sagrada imagen está elaborada con 18 kilos de oro y platino, y adornada con más de 10.000 piedras preciosas. Tanto el oro como las piedras fueron donados por personas de todas las condiciones sociales, unidas por su devoción a la Virgen. Numerosos matrimonios ofrecieron generosamente sus alianzas para contribuir a la elaboración de esta magnífica joya.
La corona fue bendecida por el papa San Pío X tras la celebración de la Santa Misa en la Capilla Sixtina, cuya ceremonia contó con música interpretada bajo la dirección de Perosi. La emoción de aquel momento fue tan intensa que conmovió al Santo Padre y a los asistentes. Entre estos se encontraba una nutrida representación estadounidense, a la que el Papa quiso mostrar personalmente la corona, destacando cómo solo un pueblo de tan profunda religiosidad como el español era capaz de ofrecer una joya tan maravillosa a la Virgen.
Al finalizar la Misa, el Pontífice entregó el cáliz como recuerdo al arzobispo de Zaragoza, monseñor Soldevila, quien presidía la delegación y que años más tarde sería elevado a la dignidad cardenalicia. Este cáliz se conserva actualmente en el Museo Pilarista.
Por cierto, el cardenal Soldevila fue asesinado en 1923 por un grupo de anarquistas.
La ceremonia de coronación canónica pontificia fue presidida por el nuncio de Su Santidad en España y contó con la presencia de representantes de la Casa Real, numerosas autoridades civiles y militares, así como miembros del cuerpo diplomático.
Las celebraciones se prolongaron durante varias semanas. Fieles procedentes de todos los rincones de España acudieron a Zaragoza para honrar a Nuestra Señora. La ciudad se convirtió en un auténtico hervidero de peregrinos y, durante aquellos días, muchas casas abrieron sus puertas para alojarlos gratuitamente. ¡Eran otros tiempos!
La corona está compuesta por varias piezas: la corona de la Virgen, la del Niño Jesús, el halo y el resplandor.
Esta magnífica corona se reserva solo para las grandes solemnidades, como el aniversario de la Venida de la Virgen el 2 de enero; la festividad de Nuestra Señora del Pilar el 12 de octubre; y el aniversario de su coronación el 20 de mayo.
En estas tres ocasiones tan señaladas, la Virgen aparece sobre su columna recubierta de plata, sin llevar manto. Son días excepcionales en los que los fieles pueden contemplar la sagrada imagen sin los tradicionales mantos que habitualmente la cubren.
Historia: España y la Virgen del Pilar
El Pilar de Zaragoza y la devoción a la Virgen que desde allí se irradia por toda la península, es un signo especial del amor de María por España y por las naciones iberoamericanas.
¿En qué consiste ese amor?
Ante todo es necesario considerar que Ella nos amó primero. Visitando al Apóstol Santiago y dejando su Pilar, manifestó que la iniciativa fue suya, que le debemos ese cariño y esa predilección por nuestro pueblo. La Virgen nos amó primero, ¡qué gran maravilla! Esto nos debe alentar en tiempos calamitosos como los nuestros.
La presencia del Pilar llega hasta nuestros días después de casi dos mil años. Si María aún nos ofrece su amor, todo es posible; incluso el resurgimiento de la fe en estas tierras cada día más desoladas, secas y desiertas.
De otra parte, es necesario afirmar que España sin Jesús, sin María y sin la fe apostólica pierde su vida como un ramo separado de la vid. El Pilar nos muestra que María es de España, que nos dio su Corazón.
Es necesario que España, para seguir siendo ella misma, ha de ser tierra de María o... ¡no será!
Demos gracias a Dios y a María por esa predilección tan grande, que debe llenarnos de júbilo, y que es la única clave que le da sentido a tantas luces encendidas en el firmamento de nuestra historia: santos, gestas heroicas, mártires, y tantos grandes hombres y mujeres que iluminaron con su vida nuestro suelo. Todo se lo debieron a María y, por Ella, a su Hijo Jesús. Seamos gratos y, mirando al Pilar, pensemos: aunque todos la abandonen, yo no la abandonaré. Y alrededor de los que no la abandonen todo renacerá, aunque cueste sangre, sudor y lágrimas. En Ella confiamos.
Oración:
Virgen del Pilar, Madre y Señora nuestra, tu amor por el Apóstol Santiago y por tus hijos españoles quedó sellado y manifiesto en el sagrado pilar de Zaragoza.
Tanto amaste España que quisiste venir milagrosamente, aún estando en esta vida, para alentar la obra de evangelización que, con el paso de los siglos, se extendería por diversos continentes, especialmente el Americano.
Que ese amor tuyo, Madre de inmaculada bondad, vuelva a hacer maravillas entre tus hijos. Sacude de nuestros corazones el misterioso torpor de egoísmo que extingue el fuego de la gracia. Vuelve a encender en las almas de tus devotos de lengua española la llama del heroísmo que consumió las legiones de mártires, de confesores, de vírgenes y de luchadores que dieron su vida y su sangre por la Fe católica.
Madre de clemencia, ten pena de esta nación, que casi yace como Lázaro en el sepulcro, y obtén de tu amado Hijo una resurrección tan misericordiosa cuanto inmerecida. A tu intercesión nos confiamos con la certeza de no ser desamparados. Amén
Rezar 3 avemarías, recitando después de cada una:
¡Virgen del Pilar, ruega por nosotros!
Fuente: Heraldos del Evangelio
