jueves, 5 de octubre de 2023

3 NOVENA A LA VIRGEN DEL PILAR

 DÍA TERCERO:

Canto: Bendita y alabada sea la hora, en que María Santísima vino en carne mortal a Zaragoza. Por siempre sea bendita y alabada. 

+ En el nombre del Padre, del hijo y del Espíritu Santo, Amen.

Director: Venid y honremos a la Santísima Virgen del Pilar

Todos: Ella es virgen Santa, luz hermosa, claro día, Ella se dignó visitar nuestra patria.

D: Cantemos himnos de honor y de alabanza

T: Ella es la gloria de nuestra raza, la alegría de nuestro pueblo, la esperanza del mundo.

D: Honremos su Pilar, faro resplandeciente, rico presente de amor.

T: Su pilar nos preside de día y de noche. En él tenemos puesta nuestra fortaleza y nuestra confianza.

D: Veneremos su santo nombre, el nombre glorioso del Pilar.

T: Ella escogió esta tierra y la santificó para vivir en ella siempre con nosotros.

D: Gloria al Padre...

T: Como era en el principio...

Rezo del Santo Rosario o la lectura propuesta para este día. Canto del Himno y petición personal.

Pueden hacerse las Preces y Oración que se propone cada día, o terminar con las siguientes aclamaciones y Oración del Pilar.


ACLAMACIONES:

D: Tenemos por guía la Columna que nunca faltó delante del pueblo.

T: Ni de día ni de noche.

D: Invocaban al Señor y Él los oía.

T: Desde la Columna de nube hablaba con ellos.

D: Me pondrá en el alto sobre una piedra y luego levantara mi cabeza sobre mis enemigos.

T: Yo estaré allí delante de Ti sobre la Piedra.

D: Corona De Oro sobre su cabeza, adornada con sello de Santidad.

T: Ornamento de gloria, obra primorosa qué cautiva las miradas.

D: Labraste con esmero un monumento en lugar elevado.

T: Una mansión para Ti en la roca.

ORACIÓN DEL PILAR:

D: Ruega por nosotros santa María del Pilar.

T: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

Oremos, Dios todopoderoso y eterno, que en la gloriosa Madre de tu Hijo has concedido una amparo celestial a cuántos la invocan con la secular advocación del Pilar, concédenos, por su intercesión, Fortaleza en la fe, seguridad en la esperanza y constancia en el amor.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Canto (himno)

LECTURA PARA EL DIA TERCERO:
Alégrense los cielos, y las nubes destilen la justicia, porque el Señor se ha apiadado de su pueblo. Alégrense los cielos, porque, al ser creados en el principio, también Adán fue formado de la tierra virgen por el Creador, mostrándose como amigo y familiar de Dios. Alégrense los cielos, porque ahora, de acuerdo con el plan divino, la tierra ha sido santificada por la encarnación de nuestro Señor, y el género humano ha sido liberado del culto idolátrico. Las nubes destilen la justicia, porque hoy el antiguo extravío de Eva ha sido reparado y destruido por la pureza de la Virgen María y por el que de ella ha nacido, Dios y hombre juntamente. Hoy el hombre, cancelada la antigua condena, ha sido liberado de la horrenda noche que sobre él pesaba.

Cristo ha nacido de la Virgen, ya que de ella ha tomado carne, según la libre disposición del plan divino: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros; por esto, la Virgen ha venido a ser Madre de Dios. Y es virgen y Madre al mismo tiempo, porque ha dado a luz a la Palabra encarnada, sin concurso de varón; y, así, ha conservado su virginidad por la acción milagrosa de aquel que de este modo quiso nacer. Ella es Madre, con toda verdad , de la naturaleza humana de aquel que es la Palabra divina, ya que en ella se encarnó, de ella salió a la luz del mundo, identificado con nuestra naturaleza, según su sabiduría y voluntad, con las que obra semejantes prodigios. De ellos según la carne, nació el Mesías, como dice san Pablo.

En efecto, él fue, es y será siempre el mismo; mas por nosotros se hizo hombre; el Amigo de los hombres se hizo hombre, sin sufrir por eso menoscabo alguno en su divinidad. Por mí se hizo semejante a mí, se hizo lo que no era, aunque conservando lo que era. Finalmente, se hizo hombre, para cargar sobre sí el castigo por nosotros mere­cido y hacernos, de esta manera, capaces de la adopción filial y otorgarnos aquel reino, del cual pedimos que nos haga dignos la gracia y misericordia del Señor Jesucristo, al cual, junto con el Padre y el Espíritu Santo, pertenece la gloria, el honor y el poder, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

(De los sermones de san Proclo de Constantinopla, obispo)

PRECES:
Proclamemos las grandezas de Dios Padre todopoderoso, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la Madre de su Hijo, y supliquémosle, diciendo:

Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Tú que nos diste a María por Madre, concede, por su mediación, salud a los enfermos, consuelo a los tristes, perdón a los pecadores,
—y a todos abundancia de salud y de paz.

Tú que hiciste de María la Madre de misericordia,
—haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.

Tú que encomendaste a María la misión de Madre de familia en el hogar de Jesús y de José,
—haz que, por su intercesión, todas las madres fomenten en sus hogares el amor y la santidad.

Tú que coronaste a María como reina del cielo,
—haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos la gloria eterna.

ORACIÓN:
Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada y, en previsión de la muerte de tu Hijo, la preservaste de todo pecado, concédenos, por su intercesión, llegar a ti limpios de todas nuestras culpas. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén. 

32° DÍA DE LA PREPARACIÓN A LA CONSAGRACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

 SEGÚN EL MÉTODO DE SAN LUIS MARÍA GRIGNION DE MONFORT


DÍA 32°

EL AMOR A JESÚS SOBRE TODAS LAS COSAS

Imitación de Cristo. L2, Cap. 7  

¡Bienaventurado el que conoce lo que es amar a Jesús, y despreciarse a sí mismo por Jesús!  

Conviene dejar un amado por otro Amado, porque Jesús quiere ser amado sobre todas las cosas.  

El amor de la creatura es engañoso y mudable; el amor de Jesús es fiel y durable.  

El que llega a la creatura, caerá con el caedizo; el que abraza a Jesús, afirma en Él para siempre.  

Ama a Jesús y tenle por amigo, que, aunque todos te desamparen, Él no te desamparará, ni te dejará perecer en el fin.  

Tu Amado es de tal condición, que no quiere consigo admitir a otro; más Él solo quiere tener tu corazón, y como Rey sentarse en su propia silla.  

Si tú supieras bien desocuparte de toda criatura, Jesús morará de buena gana contigo.  

Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, núms. 257-260  

He aquí algunas prácticas interiores muy propias para los que el Espíritu Santo llama a una alta perfección, que, en cuatro palabras, se reducen a ejecutar todas las acciones por María, con María, en María y para María, a fin de practicarlas más perfectamente por Jesús, con Jesús, en Jesús y para Jesús.  

Es menester ejecutar las acciones por María, es decir, es menester obedecer en todo a la Santísima Virgen y conducirse en todo por su Espíritu, que es el Espíritu de Dios. Los que son guiados por Él, son hijos de Dios. Los que son guiados por el Espíritu de María, son hijos de María, y por consiguiente hijos de Dios, y entre tantos devotos de la Santísima Virgen, no hay más verdaderos y fieles devotos que los que se conducen por su Espíritu.  

Porque el Espíritu de María es el Espíritu de Dios, ya que Ella no se guió jamás por su propio Espíritu. ¡Qué dichosa es un alma cuando está del todo poseída y gobernada por el Espíritu de María!, que es un Espíritu suave y fuerte, celoso y prudente, humilde e intrépido, puro y fecundo.  

Es necesario hacer todas nuestras obras con María, es decir, que debemos en nuestras acciones, mirar a María como modelo acabado de toda virtud y perfección que el Espíritu Santo ha formado: una pura creatura; para que la imitemos según nuestra capacidad. Es menester, pues, que en cada acción miremos cómo María la ha hecho o la haría si estuviera en nuestro lugar.  Para esto debemos examinar y meditar las grandes virtudes que Ella practicó durante su vida, particularmente:  

1º Su fe, por lo cual creyó sin titubear la palabra del ángel, y creyó fiel y constantemente hasta el pie de la Cruz; 

2º Su humildad, que la ha hecho ocultarse, callarse y someterse a todo y colocarse siempre de última. 

Rezamos las oraciones del día de hoy: (Ave Maris Stella,  Oración a Jesús de San Luis M. G. de Monfort, Oración Oh Jesús, Letanías al Espíritu Santo y Letanías al Santo Nombre de Jesús)

AVE MARIS STELLA:

https://www.verbumgloriae.es/project/ave-maris-stella/

Salve, estrella del mar, Santa Madre de Dios, y siempre Virgen, puerta dichosa del cielo.

2. Al escuchar el Ave de boca de Gabriel, ciméntanos en la paz, trocando el nombre de Eva.

3. Desata las cadenas a los pecadores, procura a los ciegos la luz, ahuyenta nuestros males, y alcánzanos todo bien.

4. Muestra que eres nuestra Madre, y Aquel que por nosotros quiso ser Hijo tuyo, reciba, por tu mediación, nuestras súplicas.

5. ¡Oh, Virgen sin igual, más pura que todas!, haznos, libres ya de las culpas, mansos y puros.

6. Haz que sea casta nuestra vida, prepáranos un camino seguro, para que, viendo a Jesús, gocemos contigo eternamente.

7. Alabanza sea dada a Dios Padre, gloria a Cristo Rey, y al Espíritu Santo, honor igual a los tres.

Amén.

ORACIÓN A JESÚS DE SAN LUIS MARIA GRIGNION DE MONTFORT

Dejadme, Amabilísimo Jesús mío, que me dirija a Vos, para atestiguaros mi reconocimiento por la merced que me habéis hecho con la devoción de la Esclavitud, dándome a vuestra Santísima Madre para que sea Ella mi abogada delante de vuestra Majestad, y en mi grandísima miseria mi universal suplemento. ¡Ay, Señor! tan miserable soy, que, sin esta buena Madre, infaliblemente me hubiera perdido.  

Sí, que a mí me hace falta María, delante de Vos y en todas partes; me hace falta para calmar vuestra justa cólera, pues tanto os he ofendido y todos los días os ofendo; me hace falta para detener los eternos y merecidos castigos con que vuestra justicia me amenaza, para pediros, para acercarme a Vos y para daros gusto; me hace falta para salvar mi alma y la de otros; me hace falta, en una palabra, para hacer siempre vuestra voluntad, buscar en todo vuestra mayor gloria.  

¡Ah, si pudiera yo publicar por todo el universo esta misericordia que habéis tenido conmigo! ¡Si pudiera hacer que conociera todo el mundo que si no fuera por María estaría yo condenado! ¡Si yo pudiera dignamente daros las gracias por tan grande beneficio! María está en mí. Haec facta est mihi (esto me pasó a mi).  

¡Oh, mi tesoro! ¡Oh, qué consuelo! Y, de ahora en adelante, ¿no seré todo para Ella? ¡Oh, qué ingratitud! Antes la muerte. Salvador mío queridísimo, que permitas tal desgracia, que mejor quiero morir que vivir sin ser todo de María. Mil y mil veces, como San Juan Evangelista al pie de la cruz, la he tomado en vez de todas mis cosas. ¡Cuántas veces me he entregado a Ella! Pero si todavía no he hecho esta entrega a vuestro gusto, la hago ahora, mi Jesús querido, como vos queréis que la haga. Y si en mi alma o en mi cuerpo veis alguna cosa que no pertenezca a esta Princesa augusta, arrancadla, os ruego arrojadla lejos de mí; que no siendo de María, indigna es de Vos.  

¡Oh, Espíritu Santo! Concédeme todas las gracias, plantad, regad y cultivad en mi alma el árbol de la vida verdadera, que es la amabilísima María, para que crezca y florezca y dé con abundancia el fruto de vida.  

¡Oh, Espíritu Santo! Dadme mucha devoción y mucha afición a María; que me apoye mucho en su seno maternal, y recurra de continuo a su misericordia, para que en ella forméis dentro de mí a Jesucristo, al natural, crecido y vigoroso hasta la plenitud de su edad perfecta. Amén. 
 
OH, JESÚS QUE VIVES EN MARÍA  

Ven, ¡Oh, Jesús!, que vives en María; ven a vivir y reinar en nosotros, que tu vida se exprese en nuestra vida para vivir tan sólo para Ti. Forja en nuestra alma, ¡oh, Cristo!, tus virtudes, tu Espíritu divino y tu santidad, tus máximas perfectas, tus normas y el ardor de tu eterna caridad. Danos parte, Señor, en tus misterios para que te podamos imitar; tú que eres Luz de Luz, danos tus luces, y en pos de ti podremos caminar. Reina, Cristo, en nosotros por tu Madre, sobre el demonio y la naturaleza, en virtud de tu nombre soberano, para la gloria del Padre Celestial. Amén. 

LETANÍAS AL ESPÍRITU SANTO:

Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.

Dios Padre Celestial, ten misericordia de nosotros.


Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten misericordia de nosotros.

Dios, Espíritu Santo, ten misericordia de nosotros.

Trinidad Santa, un solo Dios, ten misericordia de nosotros.

Espíritu que procede del Padre y del Hijo, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor, que al comienzo de la creación planeando sobre las aguas las fecundaste, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por inspiración del cual han hablado los profetas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu cuya unción nos enseña todas las cosas. ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que das testimonio de Cristo, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de verdad que nos instruyes sobre todas las cosas, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que sobreviene a María, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu del Señor que llena todo el orbe, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de Dios que habita en nosotros, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de sabiduría y de entendimiento , ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de consejo y de fortaleza, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de ciencia y de piedad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de temor del Señor, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de gracia y de misericordia, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fuerza, de dilección y de sobriedad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de fe, de esperanza, de amor y de paz, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de humildad y de castidad, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de benignidad y de mansedumbre, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de multiforme gracia, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que escrutas los secretos de Dios, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que ruegas por nosotros con gemidos inenarrables, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que descendiste sobre Cristo en forma de paloma, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu en el cual renacemos, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu por el cual se difunde la caridad en nuestros corazones, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu de adopción de los hijos de Dios, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que en lenguas de fuego sobre los apóstoles apareciste, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu con el cual fueron los apóstoles henchidos, ilumínanos y santifícanos.

Espíritu que distribuyes tus dones a cada uno como quieres, ilumínanos y santifícanos.

Sednos propicio, perdónanos,Señor.

Sednos propicio, escúchanos,Señor.

De todo mal, líbranos, Señor.

De todo pecado, líbranos, Señor.

De tentaciones e insidias del demonio, líbranos, Señor.

De la presunción y desesperación, líbranos, Señor.

De la resistencia a la verdad conocida, líbranos, Señor.

De la obstinación y de la impenitencia, líbranos, Señor.

De la impureza de la mente y del cuerpo, líbranos, Señor.

Del espíritu de fornicación, líbranos, Señor.

De todo espíritu del mal, líbranos, Señor.

Por tu eterna procesión del Padre y del Hijo, te rogamos óyenos.

Por Tu descenso sobre Cristo en el Jordán, te rogamos óyenos.

Por Tu advenimiento sobre los discípulos, te rogamos óyenos.

En el día del juicio, nosotros pecadores, te rogamos óyenos.

Para que así como vivimos del Espíritu, obremos también por Él, te rogamos óyenos.

Para que recordando que somos templo del Espíritu Santo, no lo profanemos, te rogamos óyenos.

Para que viviendo según el Espíritu, no cumplamos los deseos de la carne, te rogamos óyenos.

A fin de que por el Espíritu mortifiquemos las obras de la carne, te rogamos óyenos.

Para que no te contristemos a Ti, Espíritu Santo de Dios, te rogamos óyenos.

Para que seamos solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, te rogamos óyenos.

Para que no creamos a todo espíritu, te rogamos óyenos.

Para que probemos a los espíritus si son de Dios, te rogamos óyenos.

Para que te dignes renovar en nosotros el espíritu de rectitud, te rogamos óyenos.

Para que nos confirmes por tu Espíritu Soberano, te rogamos óyenos.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, perdónanos, Señor.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, escúchanos, Señor

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Oración:
Asístanos, te pedimos Señor, la virtud del Espíritu Santo, que purifique clemente nuestros corazones y nos preserve de todo mal. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

LETANÍAS DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Señor, ten piedad. 
Cristo ten piedad. 
Señor, ten piedad. 
Jesús, óyenos. 
Jesús, escúchanos. 

Dios Padre Celestial, ten piedad de nosotros.

Dios, Hijo, Redentor del mundo, ten piedad de nosotros. 

Dios, Espíritu Santo, ten piedad de nosotros. 

Trinidad Santa, un solo Dios, ten piedad de nosotros.  

Jesús hijo de Dios vivo, ten piedad de nosotros. 

Jesús, resplandor del Padre, ten piedad de nosotros. 

Jesús, candor de la luz eterna, ten piedad de nosotros

Jesús, rey de la gloria, ten piedad de nosotros. 

Jesús, sol de la justicia, ten piedad de nosotros. 

Jesús, Hijo de la Virgen María, ten piedad de nosotros. 

Jesús, amable, ten piedad de nosotros. 

Jesús, admirable, ten piedad de nosotros. 

Jesús, Dios fuerte, ten piedad de nosotros. 

Jesús, Padre del siglo futuro, ten piedad de nosotros. 

Jesús, ángel del gran consejo, ten piedad de nosotros. 

Jesús, poderosísimo, ten piedad de nosotros. 

Jesús, obedientísimo, ten piedad de nosotros. 

Jesús, manso y humilde de corazón, ten piedad de nosotros. 

Jesús, amador de la castidad, ten piedad de nosotros. 

Jesús, amador nuestro, ten piedad de nosotros. 

Jesús, Dios de paz, ten piedad de nosotros. 

Jesús, autor de la vida, ten piedad de nosotros. 

Jesús, modelo de virtudes, ten piedad de nosotros. 

Jesús, celador de las almas, ten piedad de nosotros. 

Jesús, Dios nuestro, ten piedad de nosotros. 

Jesús, refugio nuestro, ten piedad de nosotros. 

Jesús, padre de los pobres, ten piedad de nosotros. 

Jesús, tesoro de los fieles, ten piedad de nosotros. 

Jesús, buen pastor, ten piedad de nosotros. 

Jesús, luz verdadera, ten piedad de nosotros. 

Jesús, sabiduría eterna, ten piedad de nosotros.

Jesús, bondad infinita, ten piedad de nosotros. 

Jesús, camino y vida nuestra, ten piedad de nosotros. 

Jesús, gozo de los ángeles, ten piedad de nosotros. 

Jesús, rey de los patriarcas, ten piedad de nosotros. 

Jesús, maestro de los apóstoles, ten piedad de nosotros.
 
Jesús, doctor de los evangelistas, ten piedad de nosotros.

Jesús, fortaleza de los mártires, ten piedad de nosotros.
 
Jesús, luz de los confesores, ten piedad de nosotros.
 
Jesús, pureza de las vírgenes, ten piedad de nosotros.
 
Jesús, corona de todos los santos, ten piedad de nosotros.  

Sednos propicio, perdónanos, Jesús. 

Sednos propicio, escúchanos, Jesús. 

De todo mal, líbranos, Jesús. 

De todo pecado, líbranos, Jesús. 

De tu ira, líbranos, Jesús. 

De los lazos del demonio, líbranos, Jesús. 

Del espíritu de fornicación, líbranos, Jesús. 

De la muerte eterna, líbranos, Jesús. 

Del desprecio de tus inspiraciones, líbranos, Jesús. 

Por el misterio de tu santa encarnación, líbranos, Jesús. 

Por tu nacimiento, líbranos, Jesús. 

Por tu infancia, líbranos, Jesús. 

Por tu vida divina, líbranos, Jesús. 

Por tus trabajos, líbranos, Jesús. 

Por tu pasión y gloria, líbranos, Jesús. 

Por tu cruz y desamparo, líbranos, Jesús. 

Por tus angustias, líbranos, Jesús. 

Por tu muerte y sepultura, líbranos, Jesús. 

Por tu resurrección, líbranos, Jesús. 

Por tu ascensión, líbranos, Jesús. 

Por tus gozos, líbranos, Jesús. 

Por tu gloria, líbranos, Jesús.  

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, perdónanos. 

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, escúchanos. 

Cordero de Dios, que borras los pecados del mundo, Jesús, ten piedad de nosotros. 

Jesús, óyenos. 
Jesús, escúchanos. 
Bendito sea el nombre del Señor. 
Ahora y siempre, por los siglos de los siglos.  

Oración: 
Señor Jesucristo, que dijiste: Pedid y recibiréis, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; te suplicamos derrames sobre nosotros la ternura de tu divino amor, a fin de que, amándote de todo corazón, con palabra y con obras, nunca cesemos de alabarte. Haz, Señor, que temamos y amemos también perpetuamente tu santo Nombre, porque jamás abandona tu providencia a los que proteges con la fortaleza de tu amor. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. 

Agrega el REZO DEL SANTO ROSARIO a tus oraciones a la hora que puedas. 


miércoles, 4 de octubre de 2023

SAN FRANCISCO DE ASÍS Y EL PADRE PÍO


El Padre Pío tuvo una devoción especialísima a san Francisco, cuyo nombre llevó desde el nacimiento, quizás porque llegaría un día a ser copia exactísima del mismo. 

Al responder a la llamada divina, el venerado Padre dijo: «Señor, ¿dónde podré servirte mejor que en el claustro y bajo la bandera del Poverello de Asís?» (Epist. III,1007).

Con frecuencia tuvo visiones celestes en las que se le aparecía el seráfico Padre. Un día, refiriéndose a una de ellas, dirá: «Jesús, la Mamita, San José y el Padre San Francisco están casi siempre conmigo». 

Entre las devociones para practicar diariamente, anotadas en los «Fragmentos de Diario», el Padre Pío, entre otras cosas, escribió: «Novena al Padre San Francisco» (Epist. IV,986). 

El nombre de san Francisco aparecía casi siempre en las siglas con las que encabezaba sus cartas y, con frecuencia, en el cuerpo de las mismas. Durante muchos años celebró en el altar de san Francisco, en la antigua iglesita del convento.

El padre Agustín de San Marco in Lamis, en su Diario, describió la participación del Padre Pío en las celebraciones de san Francisco, Patrono de Italia, que tuvieron lugar en San Giovanni Rotondo en 1939. Emocionado, siguió la procesión de la imagen del Poverello desde la ventana del coro. 

Desde el momento mismo en que abrazó la vida religiosa, intentó imitar al seráfico Padre. A Nina Campanile le pidió que orase a Jesús por él y escribió: «Háblale de mí, que me conceda la gracia de ser un hijo menos indigno de san Francisco; que pueda servir de ejemplo a mis hermanos de religión, de modo que el fervor se mantenga en mí y crezca cada día hasta hacer de mí un perfecto capuchino» (Epist. IV,1010). 

El Padre Pío propagó con entusiasmo el franciscanismo y su espiritualidad, y suscitó numerosas vocaciones a la vida religiosa y a la Tercera Orden. 

Se preocupaba muy mucho de que las filas de los «Hermanos y Hermanas de la Penitencia» fuesen cada día más numerosas.

A Elena Bandini escribió el 25 de enero de 1921: «Trabaja con interés por la salvación de nuestros hermanos y da a conocer a todos el espíritu de san Francisco, que coincide plenamente con el espíritu de Jesucristo. La sociedad necesita renovarse y yo no conozco medio más eficaz que el que todos sean terciarios de san Francisco y vivan su espíritu» (Epist. III,1050s). Al conocer el resurgir religioso promovido a través de la Tercera Orden, se sintió contento y consolado. En relación a esto, escribió a Violante Masone: «He llorado de emoción, y en el silencio de la noche y el retiro de mi celdita he elevado mis manos al cielo bendiciéndoos a todas y presentándoos a Jesús y a nuestro común Padre san Francisco. […] No desistas de propagar la Tercera Orden y de promover en todos, por este medio, la verdadera vida. Da a conocer a san Francisco y su auténtico espíritu a todos. Grande es la recompensa que se te reservará allá arriba» (Epist. III,1079s).

Como san Francisco, el Padre Pío tuvo el don de los sagrados estigmas, y permaneció durante cincuenta años clavado a la Cruz, con Cristo, sufriendo indecibles dolores en el cuerpo y en el espíritu.

(Tomado de LA VIDA DEVOTA DEL PADRE PÍO, de Gerardo di Flumeri)