jueves, 4 de mayo de 2023

NOVENA A LA VIRGEN DE FÁTIMA

NOVENA A LA VIRGEN DE FATIMA

Por la señal de la santa cruz + 
Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero...

OFRECIMIENTO PARA TODOS LOS DÍAS:

¡Oh Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

¡Oh santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que El es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.

ORACIÓN PREPARATORIA:

Oh santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Concédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

ORACIÓN DE CADA DÍA: ...

Rezar Tres AVEMARÍAS, añadiendo después de cada una: "VIRGEN, DE FÁTIMA, RUEGA POR NOSOTROS"

PETICION:

A pesar de mi indignidad Madre mía, atended únicamente al arrepentimiento que tengo por haber entristecido vuestro maternal corazón y el de vuestro amado Hijo, acudid en mi ayuda durante esta santa novena, en la cual me propongo purificar mi alma y conseguir por vuestra intercesión La Paz del Mundo, el fin de las guerras y el favor especial que solicito (pedir la intención personal que se desee) y dar gracias a la misma, por todos los beneficios recibidos. Amén

ORACION FINAL:

¡Oh Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del santísimo rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Bajo vuestro amparo nos acogemos, santa Madre de Dios; no despreciéis nuestras súplicas en las necesidades, sino libradnos de todos los peligros, ¡oh siempre Virgen gloriosa y bendita!.

V. Ruega por nosotros, ¡oh Virgen de Fátima!

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

DÍA 1° (4 de Mayo)

LA REPARACION DE LOS PECADOS


¡Oh santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en tu rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que te causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a tu Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia.

Danos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a tu Divino Hijo y a tu Corazón Inmaculado. Amén.

DÍA 2° (5 de mayo)

BUSQUEN LA SANTIDAD


¡Oh santísima Virgen María, Madre de la divina gracia, que vestida de increíble blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta.

Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales. Amén

DÍA 3° (6 de Mayo)

CONCÉDENOS EL DON DE LA ORACIÓN


¡Oh santísima Virgen María, vaso insigne de devoción!, que te apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el santo Rosario, y que insistentemente repetías: "Orad, orad mucho", para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan.

Concédenos el don y el espíritu de oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la unión feliz con Él en la otra. Amén.

DÍA 4° (7 de Mayo)

AMOR AL PAPA Y A LA IGLESIA


¡Oh santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que animaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la tierra.

Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos. Amén.

DÍA 5° (8 de Mayo)

MARIA, SALUD DE LOS ENFERMOS


¡Oh santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en centro de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos.

A vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida.

Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser. Amén.

DÍA 6° ( 9 de Mayo)

MARIA, REFUGIO DE LOS PECADORES


¡Oh santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que no caigamos en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas.

Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión. Amén.

DÍA 7° (10 de Mayo)

MARIA, ALIVIO DE LAS ALMAS DEL PURGATORIO


¡Oh santísima Virgen María, Reina del purgatorio!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas.

Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias. Amén.

DÍA 8° (11 de mayo)

MARÍA, REINA DEL SANTO ROSARIO


¡Oh santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte. Amén.

DÍA 9° (12 de mayo)

DEVOCIÓN AL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


¡Oh santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haced, ¡oh Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filial adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús. Amén.

viernes, 5 de agosto de 2022

LA TRANSVERBERACIÓN DE SAN PÍO DE PIETRELCINA


La tarde del 5 de agosto de 1918, el Padre Pío, estando en el confesionario confesando a los muchachos, recibió la gracia de la transverberación.
El 21 de agosto de ese mismo año le relataba por obediencia a su director espiritual lo siguiente:

"No soy capaz de describirle lo que tuvo lugar en este período de tan intenso martirio. Estaba confesando a nuestros muchachos la tarde del cinco, cuando de golpe me aterrorizó la vista de un personaje celeste, que se me presenta ante los ojos de la inteligencia. Tenía en la mano una especie de arnés, semejante a una larguísima lámina de hierro con una punta bien afilada, y parecía que de esa punta saliera fuego.

Ver todo esto y observar que dicho personaje arrojaba con toda violencia el dicho arnés en el alma, fue todo uno. Emití con dificultad un lamento, me sentía morir. Le dije al muchacho que se retirara porque me sentía mal y no tenía fuerzas para continuar.

Este martirio duró, sin interrupción, hasta la mañana del día siete. Lo que yo sufrí en este luctuoso período no sabría expresarlo. Veía que hasta las entrañas quedaban desgarradas y estiradas tras aquel arnés, y que todo era pasado a hierro y fuego. Desde aquel día yo estoy herido de muerte. Siento en lo más íntimo del alma una herida que está siempre abierta y que me tiene en ansias continuamente.

¿No es éste un nuevo castigo que me inflige la justicia divina? Juzgue usted cuánta verdad hay en esta afirmación y si no tengo todos los motivos para temer y vivir en una angustia extrema."

(21 de agosto de 1918, al P. Benedicto de San Marco in Lamis – Ep. I, p. 1061)



El Padre Pío pensó que era un castigo divino, pero la respuesta de su director fue contundente: "Todo lo que ocurre en ti es efecto del amor, es prueba, es vocación a corredimir y, por tanto, es fuente de gloria."

A través de la transverberación del 5 de agosto de 1918 y días después en septiembre de ese mismo año, recibiendo los estigmas visibles, el Señor quiso asociar al Padre Pío a su Pasión, hasta el último día de su vida terrena. 
Él siempre correspondió a estas gracias por medio del misterio insondable de vida que fue su respuesta a la santidad, como cantamos en nuestro Himno cada mes.

Transverberación (del latín: transverberatĭo, que significa "traspasar"​) es una experiencia mística que ha sido descrito como un fenómeno en el cual la persona que logra una unión íntima con Dios, siente traspasado el corazón por un fuego sobrenatural. El ejemplo más conocido es de Santa Teresa de Jesús.

San Juan de la Cruz en Llama de amor viva, canción 2ª, habla de la merced del dardo, y todos los estudiosos coinciden que está hablando de Santa Teresa de Jesús, de cuyos labios puede haber escuchado esa gracia sufrida por ella. Reproducimos aquí el texto seleccionado:


"¡Oh cauterio suave!
¡Oh regalada llaga!
¡Oh mano blanda! ¡Oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida la has trocado."


Pocas almas llegan a tanto como esto, dice San Juan de la Cruz, "mas algunas han llegado, mayormente las de aquellos cuya virtud y espíritu se había de difundir en la sucesión de sus hijos, dando Dios la riqueza y valor a las cabezas en las primicias del espíritu según la mayor o menor sucesión que había de tener su doctrina y espíritu"


Padre Pío pasó ese 5 de agosto de 1918 a formar parte de esos otros muchos santos a los que Dios bendijo con este fenómeno místico, como: San Francisco de Asís, Santa Catalina de Siena, Santa Teresa de Jesús, Santa Teresita de Lisieux, San Felipe Neri, San Francisco de sales, entre otros.

Damos gracias a Dios por esta bendición para la Iglesia y pedimos a San Pio de Pietrelcina que ruegue por nosotros y por todos sus Grupos de Oración. 







jueves, 7 de julio de 2022

MES DE JULIO. NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

NOVENA A LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL CARMEN

Por la señal, etc. Acto de contrición

ORACIÓN PREPARATORIA: 
¡Oh Virgen María, Madre de Dios y de los pecadores, especial protectora de los que visten tu sagrado Escapulario! Te suplico por lo que su Majestad te ha engrandecido, escogiéndote para verdadera Madre suya, me alcances de tu querido Hijo Jesús el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y lo que en esta Novena especialmente pido, si conviene para su mayor honra y gloria y bien de mi alma, que yo Señora para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos para alabarte dignamente, y uniendo con sus afectos mis voces te saludo una y mil veces diciendo: Dios te salve, María, etc. (se recitarán tres Avemarías) 
DIA PRIMERO:
¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que fuiste figurada en aquella Nubecilla que el grande Profeta de Dios Elías, vio levantarse del mar y que con su lluvia fecundó copiosamente la tierra, significando la purísima fecundidad con que diste al mundo a tu querido Hijo Jesús para remedio universal de nuestras almas! Ruégote Señora me alcances de Su Majestad copiosas lluvias de auxilios para que mi alma lleve abundantes frutos de virtudes y buenas obras, y que sirviéndote con perfección en esta vida, merezca gozarle en la eterna y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido, que así Señora te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, Reina y Madre, etc. 
(Ahora se levanta el corazón a Dios y se pide por intercesión de la Santísima Virgen del Carmen la gracia que se intenta conseguir en esta Novena)

V. Ruega por nosotros Santísima Virgen del Carmen.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN FINAL: Oh, Dios, que hermoseaste la Orden del Carmen con el título especial de la bienaventurada siempre Virgen María, tu Madre, concédenos benigno, que amparados con la protección de aquella cuya conmemoración celebramos, merezcamos llegar a los gozos eternos de la gloria. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

DÍA SEGUNDO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que por tu singular amor a los Carmelitas los favoreciste con tu familiar trato y dulces coloquios, alumbrándoles con las luces de tu enseñanza y ejemplo, de que dichosamente gozaron! Ruégote Señora, me asistas con especialidad, alcanzándome de tu bendito Hijo Jesús, luz para conocer mis culpas y llorarlas, lo que debo ejecutar para con toda perfección servirle y que mi trato y conversación sea siempre para su mayor honra, gloria y edificación de mis prójimos y al presente consiga lo que en esta Novena, por tu intercesión, especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DÍA TERCERO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que te dignaste a admitir piadosa con singular amor el obsequio de los Carmelitas, que entre todos los mortales fueron los primeros que te dedicaron un templo en el Monte Carmelo, donde concurrían fervorosos y devotos a darte culto y alabanza! Ruégote Señora, me alcances sea mi alma templo vivo de la Majestad de Dios, adornado de virtudes, donde su Majestad habite siempre, de mí alabado, amado y adorado, sin que jamás le ocupen los afectos desordenados de lo temporal y terreno y al presente consiga lo que en esta Novena, por tu intercesión, especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente diciendo: Dios te salve, etc.

DIA CUARTO:

¡Oh Virgen del Carmen,  María Santísima, que para mostrar tu especialísimo amor a los Carmelitas, los honraste con el dulce nombre de hijos y hermanos tuyos, alentando con este singular favor su confianza para buscar en ti, como en amorosa Madre, el remedio, el consuelo y el amparo en todas sus necesidades y aflicciones y empeñándoles el procurar imitar tus excelentes virtudes! Ruégote Señora me mires como amorosa Madre y me alcances le imite yo, de modo que dignamente goce el nombre de hijo tuyo y que mi nombre sea escrito en el libro de la predestinación con los de los hijos de Dios y hermanos de mi Señor Jesucristo, y al presente consiga lo que por su intercesión especialmente le pido, que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DÍA QUINTO: 

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que para defender a los Carmelitas, tus hijos, cuando se intentaba extinguir la sagrada Orden del Carmen, mostrando el singular amor con que los amparas, mandaste al Sumo Pontífice Honorio III, los recibiese benignamente y confirmase su Instituto, dándole por señal de que esta era tu voluntad y la de tu Hijo Jesús, la repentina muerte con que castigó a dos que especialmente la contradecían! Ruégote Señora, me defiendas de todos mis enemigos de alma y cuerpo para que con quietud y paz me emplee siempre fervoroso en el servicio de Dios y tuyo, y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA SEXTO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que para señalar a los Carmelitas por especiales hijos tuyos, los enriqueciste con la singular prenda del sagrado Escapulario vinculando en él tantas gracias y favores para los que devotamente lo visten y cumpliendo con sus obligaciones procuran vivir mostrando que son tus hijos e imitar tus virtudes! Ruégote Señora, me alcances lo ejecute yo así siempre y señalándome en servirte con amoroso obsequio, merezca lograr los frutos de esta santa devoción y me muestre agradecido a favor tan singular y al presente, consiga de la Majestad de Dios, lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA SEPTIMO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que diste en tu santo Escapulario a los que devotamente lo visten un finísimo escudo para defenderse de todos los peligros de este mundo y de las asechanzas del demonio, acreditando esta verdad con tantos y tan singulares milagros! Ruégote Señora, me sea mi defensa poderosa en esta mortal vida, para que en todas las tribulaciones y riesgos halle la seguridad, y en las tentaciones salga con victoria logrando siempre tu especial asistencia para conseguirlo, y al presente, me alcances de tu bendito Hijo Jesús, lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA OCTAVO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que ofreciste tu especial asistencia en la hora de la muerte a los que devotamente visten tu sagrado Escapulario, para que logren por medio de la verdadera penitencia salir de esta vida en gracia de Dios y liberarse de las penas del infierno! Ruégote Señora, me asistas, ampares y consueles en la hora de mi muerte, y me alcances verdadera y perfecta penitencia y contrición de todos mis pecados, encendido amor de Dios y deseo de verle y gozarle, para que mi alma no se pierda ni condene, sino que vaya a segura a la felicidad eterna de la gloria, y al presente consiga de Su Divina Majestad lo que en esta novena por tu intercesión especialmente le pido; que así Señora, te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.

DIA NOVENO:

¡Oh Virgen del Carmen, María Santísima, que extendiendo tu amor a favorecer a los Carmelitas aún después de la muerte, como piadosísima Madre de los que visten tu santo Escapulario, consuelas sus almas cuando están en el Purgatorio y con tus ruegos consigues salgan de aquellas penas cuanto antes para ir a gozar de Dios en la gloria. Ruégote Señora, me alcances de su Majestad cumpla yo con las obligaciones del cristiano y con la devoción de tu santo Escapulario, de tal modo que logre este singularísimo favor y al presente consiga lo que en esta Novena por tu intercesión especialmente le pido, que así Señora te lo suplico humildemente, diciendo: Dios te salve, etc.