lunes, 26 de junio de 2023

EL ROSARIO DE FATIMA A PADRE PÍO

EL ROSARIO DE FÁTIMA COMPUESTO POR LA VIRGEN Y ENVIADO POR EL PADRE PÍO A LAS NIÑAS DE GARABANDAL ANIMÁNDOLAS A QUE RECEN Y PROPAGUEN:

El 3 de marzo de 1962 las cuatro jóvenes videntes, Conchita, Mari Loli, Jacinta y Mari Cruz recibieron una carta anónima en San Sebastián de Garabandal.

Dijo Conchita:

_"Recuerdo haber recibido en el correo una carta dirigida a mí y a las otras tres niñas, Jacinta, Loli y Mari Cruz. Me preguntaba qué contenía y, como no estaba firmada, la metí en el bolsillo hasta que ví a la Santísima Virgen ese día. Cuando se apareció le mostré la carta y le pregunté quién nos la había enviado. La Virgen dijo que era del Padre Pío. Como no sabía quien era el Padre Pío, no pregunté nada más. Después de la aparición conté a la gente sobre la carta; un seminarista que estaba presente me explicó acerca del Padre Pío y de dónde era él. Entonces le escribí una carta diciéndole que me gustaría verle cuando visitase mi país. El entonces me envió una pequeña carta diciendo: «¿Crees que puedo subir por la chimenea?» Yo sólo tenía 12 años en esa época y no sabía nada de los claustros."_

LA CARTA:

"Mis queridos niños:
A las nueve de la mañana, la Santísima Virgen me encomendó que les dijera lo siguiente:
«¡Oh benditas niñas de San Sebastián de Garabandal! Yo les prometo que estaré con ustedes hasta el fin de los siglos y que ustedes estarán conmigo durante el fin del mundo y después, unidos conmigo en la gloria del Paraíso».
Estoy enviándoles una copia del santo Rosario de Fátima, que la Virgen me pidió les enviara. El Rosario fue compuesto por la Virgen y debe ser propagado para la salvación de los pecadores y para la preservación de la humanidad de los terribles castigos con los que el buen Dios la amenaza.

Les doy un consejo: Recen y hagan que los demás recen porque el mundo está a comienzos de la perdición.

No creen en ustedes ni en sus conversaciones con la Dama de Blanco; lo harán cuando ya sea demasiado tarde".

ROSARIO DE FÁTIMA:

1- En el primer misterio contemplamos como la Virgen ha elegido a Fátima como su ciudad favorita para difundir sus mensajes.

2- En el segundo misterio contemplamos como la Virgen ha elegido a la "Cova da Iría" para sus visiones.

3- En el tercer misterio contemplamos como la Virgen ha elegido los tres pequeños pastores para sus celestiales conversaciones y les confia su gran secreto.

4- En el cuarto misterio contemplamos como el Secreto es el mas grande de todos lo que Ella ha dicho.

5- En el quinto misterio contemplamos cómo las visiones de la Santísima Virgen aún ocurren en todas partes del mundo.

La Virgen ha prometido gracias especiales a todos los que recitan este Rosario.

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LA CARTA DEL P. PÍO Y EL ROSARIO DE FÁTIMA:

viernes, 16 de junio de 2023

CANONIZACION DE SAN PÍO DE PIETRELCINA

Plaza de San Pedro, domingo 16 de junio de 2002:

HOMILÍA DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II:

1. "Mi yugo es suave y mi carga ligera" (Mt 11, 30).

Las palabras de Jesús a los discípulos que acabamos de escuchar nos ayudan a comprender el mensaje más importante de esta solemne celebración. En efecto, en cierto sentido, podemos considerarlas como una magnífica síntesis de toda la existencia del padre Pío de Pietrelcina, hoy proclamado santo.

La imagen evangélica del "yugo" evoca las numerosas pruebas que el humilde capuchino de San Giovanni Rotondo tuvo que afrontar. Hoy contemplamos en él cuán suave es el "yugo" de Cristo y cuán ligera es realmente su carga cuando se lleva con amor fiel. La vida y la misión del padre Pío testimonian que las dificultades y los dolores, si se aceptan por amor, se transforman en un camino privilegiado de santidad, que se abre a perspectivas de un bien mayor, que sólo el Señor conoce.

2. "En cuanto a mí, Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" (Ga 6, 14).

¿No es precisamente el "gloriarse de la cruz" lo que más resplandece en el padre Pío? ¡Cuán actual es la espiritualidad de la cruz que vivió el humilde capuchino de Pietrelcina! Nuestro tiempo necesita redescubrir su valor para abrir el corazón a la esperanza.

En toda su existencia buscó una identificación cada vez mayor con Cristo crucificado, pues tenía una conciencia muy clara de haber sido llamado a colaborar de modo peculiar en la obra de la redención. Sin esta referencia constante a la cruz no se comprende su santidad.

En el plan de Dios, la cruz constituye el verdadero instrumento de salvación para toda la humanidad y el camino propuesto explícitamente por el Señor a cuantos quieren seguirlo (cf. Mc 16, 24). Lo comprendió muy bien el santo fraile del Gargano, el cual, en la fiesta de la Asunción de 1914, escribió: "Para alcanzar nuestro fin último es necesario seguir al divino Guía, que quiere conducir al alma elegida sólo a través del camino recorrido por él, es decir, por el de la abnegación y el de la cruz" (Epistolario II, p. 155).

3. "Yo soy el Señor, que hago misericordia" (Jr 9, 23).

El padre Pío fue generoso dispensador de la misericordia divina, poniéndose a disposición de todos a través de la acogida, de la dirección espiritual y especialmente de la administración del sacramento de la penitencia. También yo, durante mi juventud, tuve el privilegio de aprovechar su disponibilidad hacia los penitentes. El ministerio del confesonario, que constituye uno de los rasgos distintivos de su apostolado, atraía a multitudes innumerables de fieles al convento de San Giovanni Rotondo. Aunque aquel singular confesor trataba a los peregrinos con aparente dureza, estos, tomando conciencia de la gravedad del pecado y sinceramente arrepentidos, volvían casi siempre para recibir el abrazo pacificador del perdón sacramental.

Ojalá que su ejemplo anime a los sacerdotes a desempeñar con alegría y asiduidad este ministerio, tan importante también hoy, como reafirmé en la Carta a los sacerdotes con ocasión del pasado Jueves santo.

4. "Tú, Señor, eres mi único bien".

Así hemos cantado en el Salmo responsorial. Con estas palabras el nuevo santo nos invita a poner a Dios por encima de todas las cosas, a considerarlo nuestro único y sumo bien.

En efecto, la razón última de la eficacia apostólica del padre Pío, la raíz profunda de tan gran fecundidad espiritual se encuentra en la íntima y constante unión con Dios, de la que eran elocuentes testimonios las largas horas pasadas en oración y en el confesonario. Solía repetir: "Soy un pobre fraile que ora", convencido de que "la oración es la mejor arma que tenemos, una llave que abre el Corazón de Dios". Esta característica fundamental de su espiritualidad continúa en los "Grupos de oración" fundados por él, que ofrecen a la Iglesia y a la sociedad la formidable contribución de una oración incesante y confiada. Además de la oración, el padre Pío realizaba una intensa actividad caritativa, de la que es extraordinaria expresión la "Casa de alivio del sufrimiento". Oración y caridad: he aquí una síntesis muy concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy se vuelve a proponer a todos.

5. "Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque (...) has revelado estas cosas a los pequeños" (Mt 11, 25).

¡Cuán apropiadas resultan estas palabras de Jesús, cuando te las aplicamos a ti, humilde y amado padre Pío!

Enséñanos también a nosotros, te lo pedimos, la humildad de corazón, para ser considerados entre los pequeños del Evangelio, a los que el Padre prometió revelar los misterios de su Reino.

Ayúdanos a orar sin cansarnos jamás, con la certeza de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

Alcánzanos una mirada de fe capaz de reconocer prontamente en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

Sostennos en la hora de la lucha y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y Madre nuestra.

Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria feliz, a donde esperamos llegar también nosotros para contemplar eternamente la gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

CONSAGRACIÓN DE NUESTRO GRUPO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS POR INTERCESIÓN DE SAN PÍO DE PIETRELCINA, SAN JOSE Y EL INMACULADO CORAZÓN DE MARIA:

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Os adoramos con toda nuestra alma y Os consagramos para siempre jamás, todos nuestros pensamientos, palabras y obras.

Sagrado Corazón de Jesús, Dios Uno y Trino, queremos consagraros nuestro Grupo de Oración de Padre Pío y todos nuestros encuentros de oración, con todos sus miembros, los que estamos, los que se fueron y los que vendrán. 

Sed el reparador de nuestras faltas, el protector de nuestra vida y nuestro amparo en la hora de la muerte. 

Esta gracia Os la pedimos también para todos los pobres pecadores, los corazones afligidos, los enfermos, los agonizantes; para nuestros parientes y bienhechores; amigos y enemigos; por las personas que se encomiendan a nuestras oraciones, especialmente por aquellas por quienes tenemos obligación de pedir y, en fin, para todos los hombres que existen en la tierra, a fin de que los méritos de Vuestra preciosa Sangre no se pierdan para ellos.

Haced también que sean aplicados en sufragio por las almas del Purgatorio, para que todos en el Cielo podamos bendeciros, adoraros y amaros.

Os lo pedimos y nos consagramos a Vos bajo el amparo y la intercesión de San Pío de Pietrelcina, de  San José y por medio del Inmaculado Corazón de María. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús en Vos confío (3) porque creo en Vuestro amor para conmigo. 

ORACIÓN DE CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, ENTRONIZACIÓN Y LETANÍAS.

CONSAGRACIÓN DEL GÉNERO HUMANO AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS
Dulcísimo Jesús, Redentor del género humano, miradnos humildemente postrados delante de Vuestro altar; vuestros somos y vuestros queremos ser: y a fin de poder vivir más estrechamente unidos con Vos, todos y cada uno espontáneamente nos consagramos en este día a Vuestro Sacratísimo Corazón. Muchos, por desgracia, jamás Os han conocido; muchos, despreciando Vuestros mandamientos, Os han desechado. ¡Oh, Jesús benignísimo! Compadeceos de los unos y de los otros, y atraedlos todos a Vuestro Corazón Sacratísimo. 
¡Oh Señor! Sed Rey, no sólo de los hijos fieles que jamás se han alejado de Vos, sino también de los pródigos que Os han abandonado; haced que vuelvan pronto a la casa paterna, porque no perezcan de hambre y de miseria. Sed Rey de aquellos que por seducción del error o por espíritu de discordia, viven separados de Vos: devolvedlos al puerto de la verdad y a la unidad de fe, para que en breve se forme un solo rebaño bajo un solo Pastor. Sed Rey de los que permanecen todavía envueltos en las tinieblas de la idolatría o del Islamismo: dignaos atraerlos a todos a la luz de vuestro reino. Mirad, finalmente, con ojos de misericordia, a los hijos de aquel pueblo que en otro tiempo fue Vuestro predilecto: descienda también sobre ellos, como bautismo de redención y de vida, la Sangre que un día contra sí reclamaron. Conceded, oh, Señor, incolumidad y libertad segura a Vuestra Iglesia; otorgad a todos los pueblos la tranquilidad en el orden; haced que del uno al otro confín de la tierra no resuene sino esta voz: Alabado sea el Corazón Divino, causa de nuestra salud; a Él sea el honor y la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA Y ENTRONIZACIÓN DEL SAGRADO CORAZÓN EN LA CASA
(Ceremonial que debe hacer un Sacerdote) 

D. Nuestro auxilio en el nombre del Señor 
R. Que hizo el cielo y la tierra. 
D. El Señor esté con vosotros. 
R. Y con tu espíritu. 

Oración de bendición:
Todopoderoso y Eterno Dios que aprobáis sean pintados o esculpidas los cuadros o estatuas de Vuestros santos, para que siempre que los miremos recordemos sus hechos y santidad. Os rogamos que esta imagen hecha en honor y recuerdo del Sagrado Corazón de Vuestro Hijo Unigénito, Nuestro Señor Jesucristo, Os dignéis bendecir + y santificar. Conceded que quien ante ella honre y dé culto al Corazón Sagrado de Vuestro Hijo Unigénito, por sus méritos, obtenga de Vos ahora la gracia y después, la gloria eterna. Por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén. 
(La rocía de agua bendita)

FÓRMULA DE LA CONSAGRACIÓN:
¡Oh Sacratísimo Corazón de Jesús! Vos manifestasteis a Santa Margarita el deseo de reinar en las familias cristianas. Venimos pues a proclamar Vuestro absoluto reinado, sobre la nuestra. De hoy en adelante queremos vivir de Vuestra vida, queremos que en el seno de nuestra familia florezcan las virtudes a las que prometisteis la paz en la tierra y queremos desterrar de nosotros el espíritu mundano. Vos habéis de reinar en nuestros entendimientos, por la sencillez de la fe y en nuestros corazones por el amor a Vos sólo, en el cual arderán para Vos, procurando mantener viva esta llama de amor, con la frecuente Comunión de la Divina Eucaristía. 

Dignaos ¡oh Divino Corazón! presidir nuestras reuniones, bendecir nuestras empresas espirituales y temporales, santificar nuestras alegrías y aliviar nuestras penas. Si alguna vez, alguno de nosotros tiene la desgracia de ofenderos, recordadle oh Corazón de Jesús, que sois bueno y misericordioso para los pecadores arrepentidos. Y cuando llegue la hora de la separación y venga la muerte a sembrar el luto en medio de nosotros, que todos, tanto los que se vayan como los que se queden, estemos conformes con Vuestros amorosos y eternos decretos. Nos consolaremos pensando que llegará un día en que toda nuestra familia, reunida en el Cielo, podrá cantar eternamente Vuestras glorias y Vuestros beneficios.

Dignaos, oh Corazón Inmaculado de María, dígnese el Glorioso Patriarca San José, presentar esta consagración y recordárnosla todos los días de nuestra vida. Amén.

Se reza una Salve al Corazón de María y un Padre Nuestro por los difuntos de la familia, asociándolos al acto. Se asperge con agua bendita todo el lugar.

LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS:
Señor, ten piedad
Cristo, 
ten piedad
Señor, 
ten piedad
Cristo, óyenos.
Cristo, escúchanos.
- Dios Padre celestial,
Ten piedad de nosotros
Dios Hijo, Redentor del mundo
Dios Espíritu Santo,
Santísima Trinidad un solo Dios,
Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre,
Corazón de Jesús, Formado por el Espíritu Santo en el Seno de María
Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo,
Corazón de Jesús, de Majestad infinita
Corazón de Jesús, santo Templo de Dios
Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo
Corazón de Jesús, casa de Dios y puerta del Cielo
Corazón de Jesús, horno de encendido amor
Corazón de Jesús, receptáculo de la justicia y amor
Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor
Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes
Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza
Corazón de Jesús, Rey y centro de toda alabanza
Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia
Corazón de Jesús, en quien habita la plenitud de la Divinidad
Corazón de Jesús, en quien el Padre se ha complacido
Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido
Corazón de Jesús deseo de los collados eternos
Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia
Corazón de Jesús, rico para todos los que lo invocan
Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad
Corazón de Jesús, propiciación de nuestros pecados
Corazón de Jesús, saturado de oprobios
Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades
Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte
Corazón de Jesús, traspasado por la lanza
Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo,
Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra
Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra
Corazón de Jesús, víctima de los pecadores
Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en Ti
Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren
Corazón de Jesús, delicia de todos los santos,

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo.
Perdónanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
Escúchanos, Señor.
Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo,
Ten misericordia de nosotros.

Jesús Manso y humilde de corazón,
Haz nuestro corazón semejante al tuyo

Oración: Omnipotente y sempiterno Dios, mirad el Corazón de Vuestro muy amado Hijo y las alabanzas y satisfacciones que Os tributa en nombre de los pecadores; conceded benigno el perdón a los que invocamos Vuestra misericordia, en el nombre del mismo Jesucristo, que con Vos vive y reina en unión del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos. Amén.